Pensando en una nueva editorial

Tengo algo de dinero y tengo una idea: crear una editorial. Por fin, un sueño que se cumple ya que llevo años fantaseando con la idea de dedicarme profesionalmente a mi pasión: la literatura. Pero no solo es esto: en los últimos tiempos, antes que me despidieran, tenia la sensación de que mi trabajo no tuviera mucho sentido, de que no estaba aportando mi granito de arena para construir un mundo un poco mejor, más igualitario, más justo. Por esta razón quiero que este nuevo proyecto tenga una vertiente social, por decirlo de otro modo quiero contribuir para defender la real naturaleza de la cultura que es la de ser un bien procomún. Un bien de propiedad colectiva, al qué todos tenemos derecho de acceso, pero sobre el qué todos tenemos también una responsabilidad, la de protegerlo y expandirlo.

Quiero que este proyecto sea un proyecto abierto regido por lógicas de colaboración, participación y experimentación y que la gente que se sume esté realmente interesada y comprometida con la misión y los objetivos del proyecto. Al mismo tiempo, quiero que este proyecto sea sostenible económicamente a medio-largo plazo y que se convierta en mi principal ocupación profesional (y ojala en la de más colaboradores). Por esta razón considero necesario buscar un equilibrio entre la apertura del proyecto y diseño de éste y la toma de decisiones centralizada.

Tengo muy claro que no puedo hacer este proyecto sola y, sobretodo, no quiero hacerlo. Afortunadamente, tengo varias relaciones personales en el mundo de las letras, personas con perfiles distintos que escriben y actúan en espacios distintos: de blogs a ensayos, de ‘poetry slam’ a novelas tradicionales. Estoy segura de que estas personas, algunas más que otras y cada una según su modalidad, estarán interesadas en este proyecto y que, además de ideas, reflexiones, preguntas e iniciativas, podrán aportar al proyecto otras personas que comparten nuestras mismas inquietudes.

Tengo unos puntos de partida bastante claros, sin embargo, quiero exponerlos a las personas que conozco en este ámbito, y pedirles que los expongan a otras personas que consideran podrían estar interesadas y podrían aportar ideas y puntos de vista interesantes. Quiero que este proyecto, aunque origine de una idea personal, se convierta en una iniciativa colectiva y compartida, diseñada a través del dialogo y la puesta en común de conocimientos y reflexiones. Como he leído recientemente en una tesis de doctorado sobre tecnoactivismo que se centra en la experiencia del laboratorio tecnológico-social de Riereta (BCN), los proyectos nacen de deseos y necesidades personales, pero cobran fuerza, y sostenibilidad a medio-largo plazo, cuando estos deseos y necesidades se vuelven colectivos y otras personas pueden involucrarse y convertirse en colaboradores activos.

Concretamente lo que quiero hacer es redactar un draft del proyecto que presente las líneas y las ideas que me gustaría seguir y enviarlo por correo electrónico a mi red de contactos, pidiendo que lo re-envíen a sus contactos, para que den sus opiniones por escrito. Este primer paso me permitirá testear mi idea desde el principio, recoger ideas, sugerencias, dudas y preguntas, y, sobretodo, empezar a crear una comunidad alrededor del proyecto e identificar quién está interesado en emprender esta aventura conmigo. Basándome en lo qué recogeré en esta primera fase podré ya ir adaptando/enfocando un poco el proyecto, a lo mejor podré ya hacerlo con alguna otra persona especialmente entusiasta, y organizar entonces un encuentro/lluvia de ideas con los que están interesados para empezar a definir juntos algunos aspectos cuales las temáticas, los formatos, las políticas de distribución, precio y comunicación, la financiación,… Pienso que este encuentro tiene que ser presencial, pero podemos estar en videoconferencia con los que no pueden estar presentes físicamente.

Esta forma de proceder es similar a la que ha adoptado Medialab Prado a la hora de enfrentarse al cambio de sede previsto por esta primavera y me parece muy valido porque (a) crea y refuerza una comunidad alrededor del proyecto, (b) tiene en cuenta la opinión y las ideas de las personas que colaboran al proyecto que a menudo son también los que “consuman” (que palabra más fea y equivocada según esta perspectiva!) el proyecto, es decir los prosumidores y (c) destaca la real posibilidad de gestionar un proyecto de forma abierta y participativa.

Al mismo tiempo, creo es importante tener un borrador del proyecto, unas pautas iniciales para que los que no comparten, por lo menos en parte, las ideas fundamentales de la editorial no pierdan el tiempo en este proyecto y porque si no hay un punto de partida sobre el cual debatir, es imposible, en mi opinión, construir un dialogo que lleve a algún sitio.

Todavía estoy elaborando el borrador pero ya tengo algunos puntos:

  • Me gustaría que la editorial se centrara en difundir los cuentos y los relatos, tanto tradicionales como contemporáneos, de los pueblos africanos, latinoamericanos y asiáticos, resaltando también la literatura de inmigración – desde un escritor afgano afincado en Madrid hasta una poeta inglesa que reside en Chile.
  • Además de formato digital y papel, me gustaría que la editorial desarrollara audio-libros porque muchos cuentos y relatos son esencialmente de naturaleza oral y porque pienso que es una forma magnifica de disfrutar de la literatura.
  • Me gustaría tener un espacio físico abierto al publico y polifuncional que sea oficina de la editorial, espacio donde organizar eventos – desde “poetry slam” hasta cuentacuentos, desde presentaciones de libros hasta iniciativas para fomentar la lectura o recaudar fondos para proyectos relacionados -, café-librería donde poder leer libros también en formato digital.
  • Me gustaría desarrollar un espacio exclusivamente virtual de la editorial donde experimentar con nuevas formas de literatura (twitteratura, novelas colectivas,…).
  • Me gustaría que se cree alrededor de la editorial una comunidad no solo de personas, sino también de colectivos, de ONG’s, de instituciones, de otras editoriales, de empresas,…que comparten nuestras inquietudes y con las cuales podemos colaborar en proyectos.
  • Me gustaría poder ofrecer todos los materiales bajo licencias copyleft e intentar encontrar formas de financiación colectivas cuales cooperativa, crowdfunding, Flattr,…. La financiación, como evidencia Charles Leadbeater en sus libros y conferencias y varias personas activas en proyectos abiertos (Medialab Prado, Platoniq,…), es uno de los puntos más críticos de este tipo de proyectos asi que creo será necesario prestarle especial atención si queremos, y es el caso, que la editorial sea sostenible a medio-largo plazo.
  • Me gustaría que la editorial fuera una experiencia inspiradora y que pueda ser reproducible, por ejemplo centrándose en otras temáticas.

Pues, todo esto de momento solo es una idea, así que manos a la obra para que pueda convertirse en realidad!

http://cultura-abierta.blogspot.com/2011/03/semana-3-practicas-sociales-abiertas-y.html

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