Las TIC, los podcast y los museos

El catedrático Francisco Álvarez afirma en sus artículos y en la conferencia en el Curso Iberoamericano de Educación a Distancia, que, al día de hoy, ya no podemos diferenciar entre “sociedad real” y “sociedad virtual” como si fueran dos mundos separados que se superponen a veces, sino que la sociedad es una y unitaria, que él define como el “tercer entorno”.

En las palabras de Álvarez, en esta sociedad los técnofobos son anti-sociales. Aunque con esta declaración él se refiera a los recientes acontecimientos en el mundo árabe, donde las smart mobs que nos ejemplifica Amparo Lasen están acabando con dictaduras decenales, yo quiero llevar este concepto más lejos. Si aceptamos que la sociedad de la información en la que vivimos es una técnosociedad, y una rápida análisis de los procesos comunicativos, productivos y de consumo a nuestro alrededor lo confirma, podemos sostener que actualmente si eres técnofobo no formas parte, o por lo menos no completamente, de la sociedad contemporánea.

Si comparamos el escenario vigente, planteado por Álvarez, con él que presenta Howard Rheingold en su libro “Virtual Community” escrito en 1991, nos damos cuenta de lo rápido que ha sido el cambio de paradigma, un cambio que, además, es cada vez más acelerado. Rheingold, pionero en el uso de las TIC para finalidades comunicativas, participativas y colaborativas, diferencia claramente entre mundo real y mundo virtual, tanto que, junto con los otros usuarios de WELL, forjó un acrónimo, IRL, para distinguir lo que pasaba en las comunidades virtuales de lo que pasaba In Real Life.

Esta dicotomía es algo irreal para nosotros que nos informamos, trabajamos, estudiamos, leemos periódicos y libros, escuchamos música y radio, vemos películas y series TV, nos comunicamos, opinamos, comentamos, incluso nos conocemos en la Red.

Si dejamos de lado los innovadores precursores como Rheingold, podemos afirmar que este cambio radical en la sociedad ha ido ocurriendo durante los últimos 10 años. El epistéme colectivo y las dinámicas institucionales proceden tradicionalmente a un ritmo sensiblemente más lento, sin embargo las instituciones se han visto obligadas a responder dinámica y rápidamente a las transformaciones en curso y a repensar desde las fundamentas sus identidad, finalidades, practicas y procesos.

Entre las instituciones llamadas a esta renovación integral, encontramos a los museos. Los museos se han asomado a la sociedad de la información desde una posición de desventaja debida a su propia conducta y a su legado modernista. Mientras la sociedad occidental entraba a finales de los Setenta en lo que varios filósofos han definido postmodernidad, los museos han obstinadamente mantenido hasta hace muy poco una postura propia de la modernidad, donde se hallan sus orígenes, definiendo y encarnando sus valores: estatus autoritario y auto-legitimación, solidez y durabilidad de los objetos, centralidad de la cultura material, actitud elitista y sobretodo una escasa atención y apertura a las necesidades de sus públicos reales y potenciales.

Sin embargo, la (r)evolución económica y tecnológica de las ultimas décadas del siglo XX, acelerada en la primera década del siglo XXI, ha llevado a una sociedad descentralizada, constantemente interconectada y culturalmente pluralista y democrática. Esto, conjuntamente con la necesidad de atraer fondos alternativos a las subvenciones públicas, ha forzado a los museos a reconsiderar su raison d’être, su papel en el seno de la sociedad hodierna y a instaurar un dialogo con su comunidad de referencia y con el mundo entero. Si hace 10 años pocos eran los museos que tenían un sitio web y una dirección de correo electrónico, hoy es impensable no tenerlos.

Pero actualmente esto no es suficiente. Lo que Álvarez explica refiriéndose a la Administración Pública vale por los museos también: estas instituciones no pueden limitarse a facilitar on-line los contenidos y los servicios que ya ofrecen off-line, sino que tienen que implementar aquellos nuevos servicios que solo las TIC renden posible y que responden a las necesidades de sus públicos. Estas necesidades pueden ser identificadas a través de una investigación de mercado, una herramienta fundamental que permite definir cuales son los productos y servicios relevantes para los visitantes y consecuentemente elaborar las estrategias y las políticas adecuadas para conseguir los objetivos conservativos, educativos, comunicativos y promocionales planteados. Sin una planificación apropiada, una clara orientación a su misión educativa y de difusión y una fuerte apuesta por las TIC, los museos ponen en peligro su propia existencia.

Aunque queda mucho por hacer y a menudo las bases metodológicas no son bastante sólidas, los museos están cada vez más concientes del reto que tienen que enfrentar y están implementando numerosas actividades para hacerlo bien: utilizan las redes sociales, proponen videos y podcast, ofrecen material para descargar como fotografías, fichas técnicas y recursos educativos además de newsletter semanales e intentan establecer un contacto directo y abierto con los visitantes reales y potenciales a través de blogs y foros.

En los últimos meses me apasionan los podcast y, en ámbito museístico, hay algunos que considero especialmente buenos y que recomiendo sinceramente.

En España destaca la iniciativa del MACBA que , en 2006, creó una radio on-line, Radio Web Macba (RWM) que ofrece varios programas disponibles mediante escucha a la carta, descarga o suscripción a través de un servicio podcast. El primer programa que propusieron fue SON[I]A que, en las palabras de sus creadores “se presenta como una alternativa de consumo de la información que produce la actividad del museo, aprovechando sinergias que se generan a partir de la presencia de personajes, actividades y sonidos que transcurren por el MACBA. A la vez experimenta con el formado radio como espacio de síntesis, recuperando grabaciones sonoras de actividades que ya han tenido lugar en el programa de actividades del museo, pero que todavía están vigentes y que vale la pena poner a disposición de los usuarios”. Ademàs de SON[I]A, RWM ofrece Especiales, que acoge propuestas de artistas y comisarios, relacionados de un modo u otro con la programación del museo y la colección MACBA, Curatorial, que investiga el complejo mapa del arte sonoro desde diferentes puntos de vista organizados en series y ciclos de comisariado, Quaderns d’àudio, una línea de publicaciones de textos relacionados con la programación de RWM, e Investigación, una línea de programación cuyo objetivo es observar de cerca escenas y personajes clave en el mundo del arte contemporáneo. Aunque los programas son bastante académicos, resultan por lo general accesibles y recopilan muchísima información sobre el MACBA, su programación y el mundo en él que se mueve.

Sin embargo, los ejemplos que considero más interesantes en este ámbito proceden del mundo anglosajón (¿Por qué parece que los anglosajones se nos adelantan en este ámbito también? ¿ Aquí también tiene que ver con un mayor desarrollo del pensamiento critico como sugiere Álvarez refiriéndose a la ciencia y a la técnolengua?). Entre los muchos ejemplos disponibles he escogido tres.

El primero se refiere al San Francisco Museum of Modern Art que, en colaboración con la empresa de audioguías y podcast culturales Antenna Audio, realiza cada 6-8 semanas unos podcast denominados artcast que se presentan como una revista audio. El formato prevé una charla entre Peter Samis, curador del SFMOMA e impulsor de este proyecto, y los artistas que exponen en el museo. Algunos tienen videos, otros solo fotografías, en todo caso el soporte visual no es fundamental. Las conversaciones resultan entretenidas e interesantes y son útiles para quien quiere visitar el museo pero también para personas interesadas en el arte contemporáneo en general ya que son estructurados como programas de radio de una duración entre 20 y 40 minutos.

Otro ejemplo son los podcast del Museo Carlos de la Emory University de Chicago, creados también por Antenna Audio en colaboración con el museo. Los podcast son estructurados como una charla entre una “presentadora” de Antenna Audio y curadores del museo, profesores de la universidad, escritores y filósofos que, a partir de un objeto especifico de la colección, desarrollan una temática. En este caso el enfoque es bastante culto y académico, sin embargo la escucha no se hace aburrida. La duración aproximada de cada podcast es de 15 minutos y esta iniciativa, llevada a cabo en 2008, ha ganado varios premios.

El ultimo ejemplo es el proyecto History of the World in One Hundred Objects creado por el British Museum y la BBC. Se trata de un programa de radio que se emitió desde enero hasta octubre de 2010 en BBC4 y ahora disponible como podcast, que cuenta, según una estructura cronológica, la historia de la humanidad a través de 100 objetos procedentes de todo el mundo que forman parte de la colección del British Museum. Cada podcast se centra en un objeto y el formato prevé una introducción de Neil McGregor, director del museo, que funge también de narrador y las contribuciones de varias personas relacionadas de una forma u otra con el objeto. El ultimo objeto presentado, por ejemplo, es una bombilla que funciona con energía solar que puede proporcionar luz a todas las personas que no están conectadas a la red eléctrica. En el podcast, de una duración de 14 minutos, además de Neil McGregor, intervienen Nick Stern, un profesor universitario especializado en cambio climático que explica porque esta bombilla es una invención tan importante a nivel ecológico y científico, y Aloka Sarder, una madre y estudiante india que comenta como ha cambiado su vida desde que tiene esta bombilla ya que ahora puede estudiar por la noche, cuando acaba de trabajar y los niños duermen. El resultado es un podcast que investiga las varias facetas y los varios significados de un mismo objeto de una forma estimulante, educativa y entretenida. Además, tanto en el sitio web del British Museum como en lo de la BBC se encuentran las fotografías y las fichas técnicas de los objetos y blogs donde los usuarios intercambian información, comentarios y opiniones y pueden cargar sus objetos (una actividad que han hecho también 532 museos del Reino Unido creando una Red de cooperación entre museos británicos que, según dice McGregor, no tiene precedentes) . Más de 4 millones de personas escuchaban regularmente el programa y más de 10 millones de personas descargaron los podcast. El programa, ganador de muchos premios internacionales, ha sido un éxito increíble y, en mi opinión, ejemplifica de forma magistral lo que los museos pueden y deben hacer en el siglo XXI.

¿Quién se anima a colaborar conmigo para proponer al Museo del Prado una “Historia de España en 100 objetos”?

http://cultura-abierta.blogspot.com/2011/02/semana-1-el-nuevo-marco-tecno-social.html

6 Respuestas a “Las TIC, los podcast y los museos

  1. Hola Alessandra,

    quería hacer un pequeño comentario a lo que dices al principio del post, es algo que ya hemos comentado Vanessa y yo (http://innocomunicando.blogspot.com/2011/02/otros-marcos-tecno-sociales.html#comments) yq ue tiene que ver con las diferencias Norte-Sur,a uqneu seguramente en todos los países ocurre en mayor o menor medida. Me refiero al acceso a la tecnología. Se habla de tecnófobos, pero ¿qué ocurre cuando una persona no usa la tecnología porque simplemente no tiene acceso a ella? Sería una nueva categoría, aunque no sé bien cómo denominarla o si existe ya un término.
    En cualquier caso, no se puede hablar en términos absolutos.
    Muy buenas reflexiones, e interesante la petición al Prado, habrá que montar algo tipo Actuable para que hagan caso, jeje. Saludos

  2. Que interesante tu articulo y cuanta información más para investigar!
    Me produce un poco de ansiedad el hecho que nunca se acaba de aprender…
    Antes de la era digital no era tan evidente la amplitud del saber pero ahora con un infinito cultural siempre disponible en la red no saber algo es una elección!

    Pues, yo me animo a buscar contigo los 100 objetos para el Prado!

  3. Me uno a la opinion de mis compañeras! Un articulo super interesante, sobre todo el tema del proyecto del British Museum y los 100 objetos, que a ver si investigo por la web porque que me ha parecido una idea genial! Por lo que veo y por la cantidad de datos que entre todos nos estamos aportando, este curso nos va a hacer aprender mucho! Saludos!

  4. Muy acertado el comentario de Marta, ya que a veces nos olvidamos de que internet reproduce muchos de los patrones de desigualdad social tradicionales (una muestra más de que”mundo real” y “mundo digital” no son dos realidades separadas).
    Tu post me ha parecido muy bueno y muy bien ilustrado con los ejemplos que has mencionado. Este tipo de iniciativas nos permiten, además, tener acceso a una parte del conocimiento generado por los museos a pesar de no poder estar ahí físicamente y creo que poco a poco están ayudando a que este tipo de instituciones se planteen sus formas de relación con los usuarios.
    saludos!

  5. Alessandra, me sumo a los demás, me ha encantado tu post.
    Tras leerte se me ha ocurrido buscar en google si había algún Museo en Internet que acogiera obras de arte virtual, pero no he encontrado ninguno. Es raro que no haya ninguna iniciativa en esta línea, quizá es más complicado de lo que parece.
    Muchas gracias por tu texto.

  6. Muchas gracias a todos por los comentarios que habeis dejado. Siento no haber contestado hasta ahora, pero he agradecido mucho vuestras reflexiones.

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